Se acumulan resentimientos no resueltos.
— Soy Samuel —respondió el anciano—. Y tú, joven, pareces tener un corazón puro. ¿Cuál es tu nombre?
Se acumulan resentimientos no resueltos.
— Soy Samuel —respondió el anciano—. Y tú, joven, pareces tener un corazón puro. ¿Cuál es tu nombre?